Hubo dos juguetes preferidos en mi infancia. El primero, un coche rojo de pedales que me permitía ser la más rápida en atravesar el pasillo de mi casa. Yo era chiquitina pero lo recuerdo perfectamente. Con él aprendí lo fácil que resulta atropellar a alguien...
Leer Más"Los niños que han vivido la guerra, la enfermedad, o la pobreza en todo el mundo necesitan algo más que juguetes: necesitan justicia, educación, vacunas, medicamentos, poder explotar sus propias riquezas...
Leer MásMi juguete preferido era una pila de pequeños bloques de construcción que guardaba en un tambor de detergente. Con estas piezas me construía barcos, rascacielos y ciudades enteras. Aprendí que lo importante para jugar era emplear la imaginación y que la mayoría de las veces...
Leer MásMi juguete preferido eran unos pequeños puzzles que representaban a cada país. En cada uno se representaba el mapa geográfico, la vestimenta, la bandera, la situación, las costumbres. Con ellos aprendí que la tierra era muy grande y diversa. Que es un lugar único y...
Leer MásMi juguete preferido era un juego de química que me trajeron los Reyes Magos. Lamentablemente, mi experiencia como científica acabó pronto. No recuerdo qué sustancias mezclé, pero eran inflamables. En cuanto quemé la alfombra del salón se acabaron mis avances en el campo de la...
Leer MásEl primer juguete que me ilusionó fue un oso panda de peluche que me compraron en el zoo de Madrid cuando vinimos a vivir desde la Rioja teniendo yo 4 años. Pero lo que más recuerdo, y era como una profecía, es lo que me...
Leer MásFue una bici Orbea con ruedines que me regaló mi padre y que después paso a mi hermano Tomás. Era mi regalo ansiado porque veía en la calle que todos mis amigos la tenían y tal fue la emoción cuando ví que me la trajeron
Indudablemente: ¡La comba! Me pasaba horas jugando en el pueblo con ese trozo de cuerda. Era por un lado muy divertido y además hacíamos deporte. Tanto saltar, en cuanto llegábamos a casa por la noche, nos quedábamos fritas....
Leer MásMi juguete favorito fue un bebé Nenuco. Fueron muy populares a principios de los setenta, y yo disfruté muchísimo con él. Uno de mis juegos favoritos con él era vestirle y cambiarle la ropa, porque tenía un vestuario completo: con su abrigo, su gorro y hasta patucos en los pies.